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martes, 7 de febrero de 2012

lunes, 4 de octubre de 2010

LA SITUACIÓN DEL ESPAÑOL EN LA ACTUALIDAD POR JUAN RUIZ ZAMBRANA

LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA EN EL MUNDO


El español y la cultura hispánica siempre han suscitado un gran interés, pero en los últimos años ese interés se ha desarrollado de forma muy notable. Podemos decir que nuestra lengua “goza de una muy buena salud” debido en gran medida a una serie de factores socioculturales e históricos y, por toro parte, por la labor de difusión que desde diferentes instituciones realizan desde hace años. No debemos obviar igualmente que esa difusión viene también favorecida por el uso de nuestra lengua a través de la red, lo que configura al español como una lengua potente, con fortaleza lingüística y cultural totalmente válida para la comunicación social. En el presente artículo nos acercaremos a la situación de nuestra lengua en el mundo, teniendo en cuenta el rasgo de globalización como hecho novedoso que cuenta con instrumentos de difusión como las citadas nuevas tecnologías que influyen sin duda alguna en el mantenimiento de la lengua, su divulgación así como de la adaptación de la misma a los continuos y acelerados cambios que vive el panorama internacional.
El español es hoy por hoy una fuente de riqueza indiscutible cuyo valor tiene su origen, entre otros, en tres factores determinantes:

- Su potente demografía: es la cuarta lengua más hablada del mundo por detrás tan solo del chino, el inglés y el hindi, y la cifra de hispanohablantes en el mundo se situará en breve en la barrera de los 500 millones.

- Su apreciada funcionalidad: como lengua de comunicación internacional el español ocupa ya un lugar determinante en el escenario internacional al tiempo que abre las puertas del futuro profesional de todos aquellos que la estudian.

- Su reconocido prestigio cultural: el español es el vehículo idóneo para acceder al rico patrimonio cultural de España e Hispanoamérica; la lengua, en nuestro caso la española, es la puerta de acceso ala producción cultural que se genera en todos los países de habla hispana en cualquiera de sus expresiones: literaria, artística, cinematográfica…


En el presente artículo iremos tratando la situación de nuestra lengua en el resto del mundo, qué perspectivas de difusión de cara al futuro se están dando, la situación de la enseñanza del español como lengua extranjera y, como no, la situación de nuestra lengua en los nuevos medios de comunicación e información, así como en la red. De esta forma podemos tener una idea de la importante dimensión que nuestro idioma está teniendo en el escenario internacional. Pero debemos empezar prestando atención a cómo se desarrolla el español en el continente americano, puesto que es allí donde reside el núcleo más importante de hispanohablantes. Por ello creemos conveniente a modo de aclaratorio intentar aproximarnos a una definición de este concepto. Y es que son muchas las definiciones que se han dado sobre el “Español de América”, es decir el español levado a América por los conquistadores que evolucionó de distinto modo según las regiones y las zonas de influencia de las lenguas indígenas. Por este motivo, se discute sobre la uniformidad o diferenciación del español con respecto a la lengua peninsular. Y esa diferenciación se da tanto con el español de la península como con las diferencias lingüísticas que se dan entre las distintas zonas de Hispanoamérica.

El español de América es una realidad lingüística muy compleja que se presenta a los ojos de un observador imparcial como un abigarrado mosaico. En él no existen dialectos bien delimitados en los que coincidan los fenómenos fonéticos, morfosintácticos y léxicos como ocurre en Europa, donde los límites de un dialecto con otro (naturalmente, a veces con zonas de transición) son muy claros y donde cada dialecto presenta, a pesar de sus diferencias internas, que se manifiestan en subdialectos y hablas locales, una suma de rasgos comunes que lo diferencian de los otros dialectos.

Para algunos estudiosos, como Alonso Zamora Vicente, si que existe una uniformidad entre el español americano y el español peninsular; otros autores como Henríquez Ureña o Pedro Rona resaltan la diversidad y la complejidad de la realidad lingüística del español americano

Teniendo en cuenta el peso específico que supone el “español de América” tanto en número de habitantes, extensión geográfica como medio de difusión, hay que tener en cuenta sus propias características lingüísticas en todos los aspectos, así como los nuevos fenómenos que podrían originarse por tener lenguas de contacto con los propios habitantes que siguen usando la lengua nativa o por su extrema cercanía con la lengua inglesa. Pero el estudio de estos rasgos sería objeto de otros artículos que nos llevarían a un estudio más exhaustivo del español americano.

Vista la definición del concepto “español de América” y considerando sobre todo la importancia de su extensión geográfica, podemos decir que el español es una lengua que se extiende por los cinco continentes y cuenta con un considerado prestigio que le avalan los casi cerca de 500 millones de hablantes.

Además de ser la lengua oficial en España, lo es de 19 países de América y el Caribe. Cuba y El Salvador son los países que cuentan con mayor número de hablantes en español. Además es idioma nativo, total o parcial, en determinadas zonas de EEUU. Además de los países mencionados, hay que unir los correspondientes hispanohablantes de países como Guinea Ecuatorial, Filipinas o los hablantes de judeoespañol que suman unos 30 millones más. De esta forma, el español se convierte en la lengua más hablada después del chino y el inglés y es una de las lenguas más extendidas geográficamente (debemos tener en cuenta que es lengua oficial de casi todo el continente americano).

El español, por tanto, es el vehículo de comunicación de un espacio cultural extremadamente rico y variado, con una variedad étnica, climática, enorme patrimonio cultural, literario, artístico, etc… Además junto al inglés y al francés es uno de los tres “idiomas de trabajo” de la ONU y uno de los seis “idiomas para reuniones oficiales” con el árabe, el chino y el ruso. El español se considera lengua oficial en decenas de organismos oficiales (UNESCO, OMS, FAO, etc…) Se emplea como vehículo de comunicación en relaciones comerciales, laborales, diplomáticas y ha sido incluida en las grandes autopistas de la información como Internet.

El español ha desarrollado un progresivo peso internacional que lo ha ido adquiriendo desde el primer tercio del siglo XX y lo ha ido dotando de las características que hacen que una lengua cuente fuera de su medio y que pueden resumirse en una palabra: utilidad. Nuestra lengua está afianzando su papel como lengua de comunicación internacional a ritmo vertiginoso: la creciente demanda de cursos de español por parte de los profesionales de todos los ámbitos y de los más diversos países así lo demuestra.

Además debemos mencionar que nuestra lengua está presente de forma muy importante por razones especialmente históricas en Filipinas y en la comunidad judía. Veamos estos casos:

Las islas Filipinas pertenecieron a España entre 1578 y 1898 que pasaron a depender de EEUU y se implantó el inglés como lengua oficial. El español entonces fue eliminado de los programas oficiales de enseñanza, comenzando un gran declive en el número de hablantes. A pesar de ello, el español fue considerado hasta 1935 como lengua cooficial del país. En la actualidad, el inglés comparte oficialidad con el tagalo, como lengua propia de las islas, y con el español. El español nunca se impuso de forma homogénea allí porque la colonización fue muy tardía. En este momento, cuenta con un millón de hablantes aproximadamente y es la lengua de la minoría culta, con un gran prestigio social, pero en retroceso según los últimos estudios. Además más de medio millón de personas hablan el chabacano, una mezcla entre el español y los dialectos indígenas.

Por su parte, el judeoespañol es la lengua que desciende de aquella que hablaban los judíos expulsados de España en 1492 por haber decidido conservar su fe y no convertirse al cristianismo. A estos judíos se les llamó sefardies, porque España se llamaba Separad en hebreo.

En la actualidad esta lengua se hablan en comunidades judias diseminadas por todo el mundo: Argentina, Egipto, EEUU, Israel, Grecia, Turquía, Bulgaria, etc… aunque el núcleo de población más importante se encuentra en Israel.

El judeoespañol ha conservado el castellano que se hablaba en los siglos XV y XVI, sin que llegue a afectarle el reajuste fonológico de mediados del XVI. Actualmente se encuentra en proceso de decadencia y sólo se empleo en el ámbito familiar.

- Perspectivas de difusión del español

Durante el siglo XXI el español seguirá considerándose como una lengua expansión. Las causas de este crecimiento serán, además de las socio-históricas y políticas ya sabidas, otras como:

• El elevado índice de natalidad de los hablantes de castellano iberoamericanos.

• El interés (casi siempre comercial en primer lugar y cultural en segundo) de otros estados no castellano-parlantes por esta lengua.

• El mantenimiento como idioma oficial en instituciones internacionales clave.

Además de estas razones, podemos tener en cuenta otras como:

a. Se trata de una lengua con una tradición literaria española e hispanoamericana muy importante

b. Es un idioma relativamente uniforme por su sistema vocálico simple o por tener un léxico básico compartido

c. Es una lengua geográficamente compacta: la mayor parte de los países hispanohablantes ocupa territorios contiguos.

d. El esfuerzo de las distintas Academias de las lenguas por aunar criterios

La difusión del español, además del Instituto Cervantes, se da en las Universidades, profesores y profesoras internacionales de "castellano como segunda lengua", TVE INTERNACIONAL, RNE INTERNACIONAL, INTERNET, OFICINAS DE TURISMO, CONGRESOS, EXPOSICIONES, LITERATURA, CINE, etc.

En la actualidad se desarrollan numerosos programas de difusión de la cultura y la lengua española por el mundo, con este fin se creó en 1991 el Instituto Cervantes, una institución que cuenta con centros repartidos por todo el mundo, además dispone de un centro virtual que imparte cursos interactivos de español y otros materiales didácticos.

Además de la gran labor de esta institución, debemos tener en cuenta que la difusión del español depende en gran medida de dos factores especialmente importantes: la enseñanza del español como lengua extranjera, así como la presencia de nuestro idioma en la red.

La enseñanza del español en el mundo

Según el último anuario del Instituto Cervantes, son más de 90 países donde se estudia el español; con un total de 14 millones de estudiantes que lo estudian como lengua extranjera. Obviamente, es el continente americano el que tiene mayor demanda. En Europa estudian español casi 3 millones y medio de estudiantes distribuidos en 38 países diferentes, sin incluir a un número considerable de estudiantes que nos visitan cada año para aprenderlo. La expansión del español en África vive un momento crucial. Más de medio millón de africanos estudian español como lengua extranjera a lo largo y ancho del continente en más de una quincena de países. La situación del español en Oriente Próximo arroja resultados igualmente esperanzadores si tenemos en cuenta la inestabilidad política y por tanto económica que atenaza a la zona en los últimos años: más de 15.000 alumnos cursan estudios de español en toda el área. Asia y el Pacífico Sur suponen el mayor reto que afronta nuestra lengua en los albores del siglo XXI. Frente a cifras como los 60.000 universitarios japoneses que demandan cursos de español o los más de 20.000 estudiantes de español en Filipinas, llama poderosamente la atención el escaso número de estudiantes en China (unos 9.000 alumnos). Es claro el desafío que nuestra lengua tiene que afrontar en China, dada su importancia estratégica, pero también resulta evidente que las perspectivas son óptimas y que todo indica que en los próximos años se producirá un fortísimo aumento de la demanda.

De todas estas cifras, la conclusión principal que se extrae es que el español ocupa hoy el segundo lugar como lengua extranjera más estudiada del mundo, por detrás tan solo del inglés. La demanda de español es también la que más ha crecido en la última década, pareja de nuevo a la demanda de inglés.

Al margen de cifras, la enseñanza del español como lengua extranjera que sirve como base fundamental para su difusión en el mundo viene íntimamente ligada a los usos de las nuevas tecnologías como soportes de los nuevos conocimientos y herramientas didácticas para aprender el idioma. Por ello, si aprendemos una lengua extranjera sin poder optar al modelo optimo de aprendizaje cultural y lingüístico, es decir, en inmersión, disfrutando de una estancia en el país elegido, resulta muy motivador y enriquecedor ofrecer a los estudiantes la posibilidad de participar en listas de distribución o realizar intercambios de correo electrónico y chat con hablantes de la lengua meta (para lo que habrá que adquirir las destrezas necesarias que permitan escribir, por ejemplo, esos correos electrónicos). A esto se añade Internet como una fuente de recursos que permite contextualizar el aprendizaje de lenguas modernas con todo tipo de información sobre cualquiera de los temas de su interés.


El español en la red

Como decíamos al principio, la presencia del español en Internet es una garantía de difusión de nuestro idioma al resto del mundo. Internet está considerado como «el medio de comunicación masiva más democrático inventado hasta la actualidad». Es evidente que tales sistemas de comunicación necesitan de soportes lingüísticos. El importante desarrollo del uso del español en estas autopistas de la información de los últimos años ha magnificado su importancia en el mundo actual. Esta circunstancia conlleva, sin embargo, diversos requisitos, que han sido juzgados de manera muy desigual por los lingüistas. Es un hecho incuestionable que, para que una lengua viaje con éxito por las ondas, tiene que ser «comprensible » para todos, o, al menos, para la gran mayoría de quienes la conocen en el mundo. Lo que preocupa a muchos —aun a los que reconocen estos hechos fundamentales— es que la necesidad de homogeneizar al máximo nuestras variedades dialectales fuerce a crear un «español neutro». Para muchos autores, la amenaza de ese “español neutro” llegaría con el uso de un lenguaje de “mínimos”. Además las cifras de usuarios internautas hispanohablantes son muy escasas frente al inglés.

En cifras generales, según el propio Instituto Cervantes, se calcula que hay unos 500 millones de internautas. De ellos, 22 millones utilizan el español (el 4,5%) frente a 220 millones (el 45%) que usan el inglés: Se calcula que hay unos 2.200 millones de páginas web: 1.400 millones están en inglés, y 120 millones (el 5%), en español. Este hecho nos hace reflexionar sobre la influencia, cada vez mayor, del idioma anglosajón en el español, algo que se va incrementando cada vez más en los países hispanoamericanos sobre todo. Debemos tener en cuenta que el desarrollo de las nuevas tecnologías no es tan avanzado en estos países hispanoamericanos que, sin embargo, cuentan con el español como lengua de uso que ayudaría por otro lado a incrementar la presencia del español en la red.

Muchos autores consideran que, a pesar de las grandes diferencias entre el inglés y el español en cuanto al uso de la red, lo que realmente importante es la presencia de nuestro idioma en Internet, hecho que lo convierte en potencial de desarrollo y queda constancia en el mundo de las nuevas tecnologías, adaptándose a los nuevos escenarios de comunicación global y presente así en todo el mundo.

Lo que si queda claro es que la presencia del español en la red sirve en gran medida como fuente de difusión no sólo de nuestro idioma, sino también de nuestras culturas lo que le convierte en un instrumento más, quizás el más importante, en la globalización de medios junto a la televisión o la radio. Por último no debemos olvidarnos de otros medios que ayudan a la difusión del español en el resto del planeta como son la música, el cine, etc…




BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS WEB

 ALVAR, M. Dialectología Hispánica. Madrid. 1977.

 El español de las dos orillas. Mapfre. Madrid. 1991

 COSERIU, E. El español de América y la unidad del idioma.

 HENRÍQUEZ UREÑA. Observaciones sobre el español de América. Revista de Filología Española.

 INSTITUTO CERVANTES. El español en el mundo. Anuarios.

 LAPESA, R. Historia de la lengua española. Gredos. Madrid. 1983

 ROSENBLAT, A. Nuestra lengua en ambos mundos. Salvat Estella. 1971

 ZAMORA VICENTE. Dialectología española. Gredos. Madrid. 1995.

 WED DEL INSTITUTO CERVANTES: www.cervantes.es

martes, 20 de octubre de 2009

¿TODO ESTÁ EN LOS LIBROS?



Cuando voy a dar charlas a los institutos de enseñanza media siempre digo a chicos y chicas que por mucho que se empeñen no pueden escapar a la literatura. No importa que no lean, que no abran un libro jamás, pues la literatura, la poesía, forma parte de ellos. Es más, tiene que ver con las experiencias más decisivas de sus propias vidas, con esos momentos de epifanía y gozo que todos anhelan tener. Por ejemplo, el amor es una experiencia así. Transcurre en el mundo, es una experiencia que pertenece al campo de lo real, pero a la vez es una experiencia poética. Los momentos más intensos de nuestra vida tienen una naturaleza doble: suceden a la vez en el mundo real y en el de los sueños. La única manera de escapar a la literatura, sigo diciéndoles a mis jóvenes interlocutores, es dejar de vivir o tener una vida vulgar, cosa que ninguno de ellos obviamente desea. Por eso les animo a leer, porque la vida sólo merece la pena cuando está hecha de la misma materia con que se hacen los buenos libros.
¿Y qué nos dicen esos libros? Algo muy simple: que podemos traernos cosas de los sueños. Coleridge tiene un poema en que un poeta sueña con un jardín fabuloso donde todo es perfecto. Paseando por sus senderos, ve un hermoso rosal y toma distraído una de sus rosas. Pero algo pasa y se descubre, de golpe, acostado en el cuarto inmundo de una pensión. Comprende decepcionado que ese jardín solo ha existido en su fantasía y, cuando trata de volver a dormirse, ve sobre la mesilla la rosa que acaba de cortar. Puede que el jardín fuera un sueño, pero se ha traído de él una flor. ¿Es posible esto? La literatura nos dice que sí. El poema es la prueba. Coleridge no se limita a soñar con un lugar maravilloso, sino que escribe un poema que podemos leer. Ese poema es la rosa, una rosa de palabras. Leerlo es pasear por el jardín encantado, aspirar sus aromas desconocidos, llevar en las manos la rosa soñada.
No leemos porque queramos escapar del mundo, ni para sustituirle por otro hecho a la medida de nuestros deseos, sino para ser reales. Tal es la razón última de todos los libros que existen. “¡Quiero ser real!”, es lo que exclaman todos los lectores del mundo cuando abren un nuevo libro. Y, paradójicamente, ese deseo es su sueño más desatinado y hermoso.

                                               GUSTAVO MARTÍN GARZO

domingo, 4 de octubre de 2009

El lenguaje de los móviles se convierte en un fenómeno lingüístico y social

No resulta tarea fácil traducir una novela de Martin Amis, un autor que usa el argot con frecuencia, pero su último trabajo, Perro callejero (Anagrama), supuso un problema añadido: el lenguaje de los móviles. Su traductor, Javier Calzada, comprendió pronto que muchos de los SMS (siglas de la expresión inglesa short message system) incluidos en la novela por el polémico escritor daban mucho juego en inglés, pero trasladarlos al español, donde las vocales son el centro de las palabras, parecía imposible.
Para resolver semejante sopa de letras recurrió a sus hijos, los amigos de sus hijos e Internet. El resultado se lee así en una de las páginas de Perro callejero: "Hacia mediodía hora de Londres recibió el siguiente mensaje: 'Kerido: t agrdzdc tanto tu consolador mnsaje....no snada pro las cosas estan + clars ahora. Siento como si m hubieran quitdo un pso de encma. A1que mi pdre tenga que kedar hosptalizado en st andrews gravmt enfermo... ¿sabs que pienso k m estoy enamorando d ti, clint".
Pero la literatura no hace sino reflejar una vez más la propia vida. El uso de móviles y el envío de mensajes de texto se han convertido en un fenómeno social y lingüístico. Los últimos dos años han sido cruciales. Según datos de Telefónica, a finales de septiembre de 2005 el mercado español de móviles habría alcanzado un tamaño estimado superior a los 41,5 millones de líneas, lo que representa una penetración estimada del 93,4% de la población. Pero no todos los usuarios de móvil se expresan igual. Los más jóvenes -casi un 70% tienen edades comprendidas entre los 16 y los 24 años- han adaptado su propio código a base de abreviar las palabras para conseguir meter el máximo de información en los 160 caracteres que caben en la pantalla.
Cada SMS sale por unos doce céntimos de euro y el ahorro pasa por la ortografía. Entre el autor de este mensaje de móvil: "Hl a todos¡ q tal yo en kasa ya + adaptada studiando 1poco. T exo d-. Bss, tqm", y el de este otro: "Aviso a toda la población: el simulacro de paz y amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a cuñados y disuélvanse", media una diferencia de edad de casi 30 años y una frontera lingüística. Pero lo que a unos les limita porque acaba reduciendo su nivel de vocabulario, a otros -cada vez se amplía más el perfil del usuario a los 40 años- les ayuda a enriquecer la comunicación y con ella el idioma del que una vez más queda clara su capacidad de adaptación. De momento, ya funciona un diccionario de mensajes de móvil (www.diccionariosms.com) en el que se pueden consultar y traducir los términos SMS en castellano, catalán, euskera y gallego. El diccionario se ha realizado a partir de la recopilación de abreviaturas que se emplean en los mensajes de móvil y en los chats de Internet.
Quizá los datos ayuden a contrastar la dimensión del fenómeno. El pasado año, entre el 31 y el 1 de enero, 113 millones de mensajes de texto terminaron en la red de Movistar, y la pasada Nochebuena, entre las ocho de la tarde y las doce de la noche, 33 millones de usuarios de la misma compañía enviaron SMS; en otras fechas clave de las navidades se pueden realizar entre 20 y 30 millones de mensajes cortos.
Pero las expresiones aconsonantadas, abreviaturas como xq (porque) o el uso exclusivo de los verbos en el modo presente han trascendido ya el marco de la pantalla del móvil y de los chats entre los más jóvenes que empiezan a usar el mismo código en los exámenes.
"El problema no es la tecnología, sino la ignorancia", aclara el escritor y académico de la lengua Antonio Muñoz Molina, usuario obligado de un móvil por motivos de trabajo como director del Instituto Cervantes de Nueva York. "Lo que hace falta es una educación que favorezca el uso de la palabra; lo demás son códigos que de una u otra manera la juventud ha utilizado siempre para distinguirse del habla de sus mayores".
El autor de El jinete polaco se niega a ser apocalíptico sobre nada que tenga que ver con los avances tecnológicos o con la decadencia de la cultura. "Se dijo que el CD iba a acabar con el libro o que el ordenador acabaría con la máquina de escribir, pero las novelas se siguen escribiendo hasta con pluma. Se trata de tecnologías distintas que no afectan a la naturaleza de lo que se hace". Lo preocupante es que se escriba con faltas de ortografía o que ese código particular se transfiera a otro tipo de comunicación: "Nadie escribe como habla, ni se habla igual cuando te diriges a un amigo que cuando mandas un fax".

jueves, 1 de octubre de 2009

TEXTO PARA COMENTAR.

El español y sus variedades. El español de América


Se suele hablar del español de España y español de
América como si fueran las dos variedades que
deban distinguirse y oponerse en esta lengua nuestra,
tan ancha y extendida. No me gusta a mí, como
lingüista, esa diferenciación porque es una mera
constatación geográfica, sin apoyaturas lingüísticas
suficientes para que tenga validez en dialectología.
Si Inglaterra y los Estados Unidos son, al decir de
Bernard Shaw, dos países separados por la misma
lengua, no se puede repetir la ingeniosa paradoja
con respecto a España e Hispanoamérica.
De hecho no hay en el español de América ninguna
peculiaridad lingüística de mayor o menor extensión
que no tenga su correlato en alguna zona, también
más o menos extensa, del español peninsular, y desde
luego muchas de sus aparentes particularidades lo
emparejan con el castellano literario de los siglos de oro.
Sólo hay un rasgo común a todas las hablas americanas,
el de la confusión de la s y z, y está igualmente presente
en las Islas Canarias, en dos tercios de Andalucía
y en algunos lugares de Extremadura y de Levante.
Sevilla era ya seseante en el siglo XVI y por Sevilla pasaban
todos los viajeros a Indias, gran parte de los cuales
eran de ese territorio meridional que había discrepado
de Castilla en la evolución de las sibilantes. El español
es una lengua muy cohesionada, la más unitaria de
todas las grandes lenguas del mundo. Sus diferencias
dialectales son mínimas en comparación con las que
suelen ofrecer otros dominios lingüísticos y no impiden
nunca, ni siquiera dificultan, la intercomprensión
entre sus hablantes, procedan de donde procedan.
[…] Que las diferencias dialectales sean mínimas en
español, que nuestro idioma sea lo que técnicamente
se llama una lengua «símplex», es decir, una lengua cuyas
variedades dialectales son todas inteligibles entre sí, no
quita que estas existan y que incluso se pueda hablar
de una primera subdivisión del español, de dos grandes
variedades en la lengua, el español de tendencia
fonéticamente conservadora, que los dialectólogos
solemos llamar «español castellano», y el español de
tendencia evolutiva, que denominamos «español atlántico
». Pero esa división no se corresponde con España
y América, ni muchísimo menos. El español castellano,
de gran homogeneidad, de notable fijeza consonántica,
es el español de la mitad norte de la Península y el que se
habla en la altiplanicie mexicana, en las zonas interiores
de Centroamérica, en la cordillera andina y en todos
los altiplanos de América del Sur. El español atlántico es
el del Sur de la Península, las Islas Canarias y las del
Caribe y todas las tierras litorales de América, tanto
atlánticas como pacíficas, un español dialectalmente
heterogéneo, de consonantismo relajado y gran efervescencia
articulatoria. La proximidad fonética, si dejamos
aparte el seseo y la entonación, entre un mexicano
de la altiplanicie, un quiteño, un bogotano, un boli-
viano, cualquier hispanoamericano del interior, y un
salmantino, un burgalés o un turolense es mucho mayor
que la que existe entre un granadino, un gaditano,
un tinerfeño, un cubano, un rioplatense o un chileno.
Esa repartición geográfica de la subdivisión inicial del
español, el de consonantismo firme y el de consonantismo
relajado […] da lugar a que la diferencia de pronunciación
existente entre un madrileño y un sevillano
sea muy pareja a la que se puede advertir entre un
mexicano de la capital y un veracruzano o un colombiano
de Bogotá y otro de Cartagena de Indias. La dualidad
fónica española de hablas norteñas y hablas
meridionales se repite en todo el continente americano
entre la pronunciación de las tierras altas y la de las
tierras bajas, entre sierras o altiplanicies y costa o litoral,
lo cual hace que casi todas aquellas naciones estén
dialectalmente partidas de manera análoga a como lo
está el español de España y eso le da un considerable
equilibrio al idioma y ayuda notablemente a evitar la
fragmentación, a mantener la unidad. Porque si las isoglosas
dialectales coincidiesen con fronteras políticas,
la tendencia a la disgregación lingüística, apoyada por
siempre posibles desatinos nacionalistas, podría favorecer
la separación idiomática y acabar con esa coalescencia
admirable que existe en nuestra lengua y que
tanto se valora desde otros ámbitos lingüísticos más
dialectizados.
Afortunadamente no hay un español de España y un
español de América, en el mismo sentido que hay
un inglés británico y un inglés norteamericano o un
portugués ibérico y otro brasileño. El océano no parte
el español. Hay diversas peculiaridades de español
de América y más o menos las mismas de español de
España, entrecruzadas entre sí y, en cualquier caso,
mutuamente inteligibles sin esfuerzo. Hay español en
España y en América, eso es lo que hay: una lengua
unitaria y asombrosamente cohesionada y homo-
génea para lo que suele ser el panorama fuertemente
dialectalizado que ofrecen otras lenguas del mundo.


Gregorio SALVADOR CAJA
«El español en España y el español en América»
en Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, n,º 74, 2001

jueves, 17 de septiembre de 2009

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Reflexiona sobre las últimas agresiones a profesores.

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A continuación pincha en el siguiente enlace, que es un editorial de el diario ELPAIS, publicado el 17 de septiembre, tras leerlo y analizarlo, escribe el tema y el resumen del texto y su organización de ideas.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Valorar/profesor/elpepiopi/20090917elpepiopi_2/Tes?print=1

ÁNIMO.